Tic, tac. Tic, tac.
No deja de retumbar el sonido de las manecillas del reloj en la habitación. El tiempo pasa lento y Blair cada vez está más impaciente. Quiere que termine ya este día, mañana verá a su mejor amiga, Jackie, por primera vez. Nunca la ha tenido al lado, nunca la ha podido abrazar ni contarle en persona quien le gusta o a quien odia.
Jackie vivía en Madrid, y ella en Cáceres. ¡Qué injusticia estar separadas! Pero el destino las cruzó por algo. Quizás fuera por su complicidad, por su confianza la una en la otra o simplemente porque así lo quiso.
Consiguió, por fin, distraerse y calmarse un poco. Las horas parecían ahora volar. Tan pronto estaba hablando con su amiga, como cenando y ya yéndose a la cama.
Mañana sería un día para recordar y quería que todo fuera perfecto. Vería a su mejor amiga, la que había conocido unos meses atrás y que parecía que conocía de toda la vida. Terminó por dormirse más tarde de lo que tenía planeado, no podía conciliar el sueño, estaba eufórica e ilusionada.
El despertador del móvil sonó y Blair se levantó a apagarlo. Hoy era el día, todas sus amigas la miraban riéndose cuando les contó que se había hecho un tuenti famoso, que había hecho amigos con él y que era una parte de su vida fundamental. Hoy, iba a demostrarle lo equivocadas que estaban.
Se vistió, se peinó y desayunó. Su primo iba a llevarla como pago de su último favor. Cogió su bolso, y se sentó frente a la televisión sin prestarle caso. ¿Y si llegaba tarde, y si, directamente, no llegaba? Blair se puso aún más nerviosa y no se calmó hasta que su primo llamó al timbre.
En unas cuatro horas, ya estaban en Madrid. Llamó a Jackie y le preguntó dónde estaba. Le explicó que estaba en su casa y que ella iría a donde estuviera ella. Quedaron en el metro de Callao...
Al cabo de media hora, Jackie la llamó. Ya estaba allí y no la veía por ningún lado. Con el móvil en la oreja, Blair miró hacia todos lados observando a la gente que tenía alrededor. Observó a una chica conocida, le resultaba familiar.
-Creo que te estoy viendo-le respondió a Jackie.
Se miraron y corrieron la una hacia la otra. Se abrazaron, como si fuera el encuentro decisivo en una película, pero esto era la vida, y era mucho mejor que eso. Eran dos almas, que se habían reencontrado.

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