martes, 25 de mayo de 2010

¿Verdad May?

Me han mentido tantas veces
que ya no diferencio la verdad entre palabras que se van y vienen
son las sonrisas escondidas en aquella caja de cristal
aquellas que resumían los días consumidos en tus labios
y su ausencia de los latidos que provocan la muerte dulce
los sueños hoy van mucho mas allá del arco iris
y no te encuentran
reclaman en silencio tu nombre
y gritan sálvame
y es que quizás puede que todo tenga un principio y un final
puede que al final no sirva de nada luchar
puede que un día despertemos y al abrir los ojos el dolor no exista,
la vida cambia y con ella todo
mantenerse como siempre es lo difícil
porque puedes tener todo y no tener nada
aprende a diferenciar lo realmente importante
a lo largo de la vida las victorias y las caídas van y vienen
sólo quien te quiere de verdad permanecera a tu lado siempre
date cuenta..

No dejaba de sonar en su cabeza esta canción. La última vez que la escuchó, anticipaba lo que iba a ocurrir. Todo su mundo se derrumbo con la marcha de su padre, se iba a la guerra.

Lloró en su cama. Algún día podría morir, allí era muy fácil. Si no era por un ataque rival, era por alguna herida grave. Cada día, llegaba una carta como última promesa de su marcha.

-Te escribiré una carta todos los días, y así sabrás que estoy bien-prometió.

Esa noche, se había ido de fiesta con sus amigos. Pero quizás nunca debió hacerlo...
Sobre las dos de la mañana, su madre la llamó preocupada, era muy tarde y quería tenerla en casa. Sabía qué era, porque se sentía muy sola sin su marido con ella.

-Tengo que irme ya-gritó en el oído de su amigo.
-Vale, te acompaño.

Salieron de la discoteca y caminaron hacia la calle de Cristina. Iban a cruzar por un paso de peatones, cuando un coche se saltó el semáforo y la arrolló. Chocó contra el capó y salió disparada contra el asfalto.

Jorge la miraba incrédulo. Echó a correr hacia donde había caído y llamó a una ambulancia nervioso.
-¡Necesito una ambulancia!¡Han atropellado a mi amiga!-contestó rápidamente.-¡En la calle García Lorca!

La joven y alocada Cristina seguía consciente hasta que se empezó a escuchar la ambulancia. El asfalto estaba teñido de rojo, y ella se rendía. Por su mente pasaron, todos los buenos momentos que había vivido con su familia, jugando con sus padres cuando tenía 8 años, la llegada del hermanito pequeño, las vacaciones en Valencia y también, el miedo que sentía cuando su padre se marchaba a su próximo destino.

 -Papá, sálvame ... -susurró por última vez.

Esa misma noche, Cristina falleció mientras en el otro lado del mundo, su padre le escribía una carta esperanzadora. En una semana volvería a casa... Pero su niña ya no estaría.

2 comentarios:

Sia dijo...

T____T, ¡Que pena!
Casi me haces llorar en serio, me encanta como expresas los sentimientos de los protagonistas.
Espero que sigas escribiendo estas pequeñas historias que en realidad son algo muy grande! :)
Muchos besos!

Srta. Blah dijo...

Esa canción me inspiró un poco.
Creo que todavía me queda para rato :)
Gracias :3
Un saludo