lunes, 17 de mayo de 2010

Colchonera.


Hoy, un sentimiento me embriaga. Soy capaz de reconocerlo sin apenas sentirlo, lleva conmigo toda la vida. Puedo conocerlo, como conzoco a mi propia sombra...
El sentimiento atlético, sólo lo conocen los que de verdad lo darían todo por su equipo. Más de una vez me demuestran, que aunque no sean el mejor equipo del mundo, se merecen mi orgullo, mi valentía, mi fé y todas mis lágrimas. Porque aunque no ganen, siempre lo dan todo.
Lloran con nosotros, ríen con nosotros, luchan por nosotros, se orgullecen del equipo en el que juegan... Es difícil de explicar cuando toda tu atención está puesta en algo que el mundo le da la espalda, mi equipo es humilde; nos crecemos gracias a que hablamos de lo que somos, de lo que hacemos y de lo que pretendemos. Prometemos, lo que podemos cumplir...
La afición colchonera siempre ha sido sufridora, y siempre lo será... Pero, ¿a qué las victorias así tienen un sabor más dulce? Somos campeones, cuando nadie daba un duro por nosotros; por fin, demostramos lo que valemos y siempre quedará en el recuerdo ese doce de mayo.

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