lunes, 31 de mayo de 2010

Un pequeño concierto.


Lo conocí gracias a uno de los múltiples chat que hay por internet. Su apodo era Rockanroll69. Nunca pensé en la indirecta que había lanzado con eso.

Nos hicimos muy amigos hablando simplemente por messenger. Siempre utilizó la misma foto, en blanco y negro en la que salían todos sus amigos más allegados.

Terminé enamorandome pérdidamente de él. Era tan lindo y me trataba tan bien... Ese fin de semana venía a mi ciudad, y habíamos quedado para ir juntos al concierto de Pumps.

¿Cómo pretendía que le conociera con una foto así? No pensaba bien, o directamente no lo hacía.
Llegué temprano al concierto, Ana tenía ganas de entrar y le dije que esperara un poco a que llegara Martín. Pero tardaba demasiado, media hora, una hora y cuarto..

Decidimos entrar, yo estaba lo bastante decepcionada como para hartarme a chocolate durante una semana. La agarré de la mano y atravesamos entre el gentío de fans que gritaban y saltaban como locas. Al final, no encontramos al resto. Decidimos quedarnos por la mitad de la carpa, era imposible pasar.Hacía un calor horrible y un muchacho se había querido aprovechar de su suerte para tocarle el culo a Ana. No debería haberlo echo, se llevó un buen guantazo.

Disfruté del concierto a ratos, pero me fijé más en como las vibraciones de los altavoces se confundían con los latidos de mi corazón. Me encantaba esa sensación...

-Don´t cry for me .. -susurré al compás que el solista. -¿Cómo se llama el bajista?-le pregunté a Ana.

-Creo que es Martín, ¿no lo sabías?-preguntó asombrada.

-No me sé el nombre de todos, sólo el del que canta-contesté a gritos.-¿Se me ha quedado mirando ... o es cosa mía?-le miré y su mirada se encontró con la mía a pesar de los metros que nos separaban.

-Hablas como una fan obsesionada-comentó riéndose. Lo miró y después siguió cantando a voces.

-Será eso-susurré para mí.

Pasado un rato, se tomaron un breve descanso para después volver a seguir. Otra vez me volvía a mirar, ¿por qué me daba la impresión de que lo conocía? Le miré especulando, no podía ser el Martín que yo había conocido y con el que había quedado aquí.

-¡Esta es una canción que le quiero dedicar a una persona muy especial para mí y que sepa que la quiero mucho! Va por ti-dijo el bajista.

Empezaron a cantar mi canción favorita "Let's go", otra coincidencia. Una más y es él...
Terminó el concierto y ya nos íbamos cuando un guardia de seguridad nos dijo que nos estaban esperando. Miré a Ana incrédula y ella hizo lo mismo. Lo seguimos y flipamos aún más cuando nos llevó hasta la zona VIP. Y allí estaban ellos tres, mirándonos sonrientes como si fueramos nosotras las famosas.

-¿Sabes quién soy?-preguntó el bajista. Ana corrió enseguida a los brazos del batería y de Juanjo. Los abrazó y se puso a llorar.

-¿El bajista de Pumps?-contesté con otra pregunta. Se rió a cambio y me ofreció que me sentara.
-¿Te suena Rockanroll69?-le miré embobada. Mi intuición había tenido razón.
-Me podrías haber dicho algo-dije levemente irritada.-Te he estado esperando un buen rato en la puerta.

-¿Algo como qué?¿Qué soy parte de Pumps? Se habría montado una buena y tengo que tener cuidado-contestó serio.-No te preocupes, que te recompensaré...-contestó mientras me abrazaba.

-Si me abrazas otra vez te perdono-dije sofocada. Se rió y me miró a los ojos. La cuestión eran sus sentimientos...

-¿Sabes?Me vuelves loco-me susurró en el oído. Se acercó poco a poco a mí y me terminó besando. Ana me miró con la boca abierta, mientras el resto de Pumps se reía de su expresión ... -¿Quieres salir conmigo?-preguntó entusiasmado. No sabía que decirle, sí estaba enamorada de él pero no sabía si iba a aguantar tanto peso sobre mis hombros.-Si te ayuda, no tenemos por qué hacerlo público-comentó nervioso.

Por probar no se perdía nada y le dije que sí. Ellos eran como una familia de tres miembros, y enseguida nos acogieron a las dos. Nos dieron sus teléfonos y nos pidieron que no se lo dijéramos a nadie.

-Encantado cuñada-respondió Juanjo después de darme dos besos. Eran hermanos gracias a la música...

Nos echamos tropecientas mil fotos con ellos y Ana le pidió que le firmaran algo para su hermano. Pero para mí, nada material podría recordarme este pequeño concierto y a la vez tan grande. Mi corazón era de él y de su música.. no de su fama.

Fue mi cuento de hadas, siempre lo será. A pesar de que el príncipe se fue a Londres y no volvió hasta un par de años después. Volvió con su corona y con un ramo de flores para su princesa desterrada.

Pero, ¿esa era yo?

miércoles, 26 de mayo de 2010

Tu silencio me ayuda.

Tu silencio me ayuda en mis noches de tormenta. Sólo esto consigue calmarme cuando el mundo me ha hecho daño.

Desde pequeña, mis padres me educaron con la amistad, el respeto y la libertad. La amistad, debía ser mi todo, como el aire que respiro continuamente, pero no se trataba de que hicieran lo que quería ni por su dinero, mi amistad es ayudarla incluso con los mínimos problemas. Es adoración a una de las personas que más ha hecho por mí...

Una noche de diciembre, volvíamos a casa tras un cumpleaños. Decidimos coger el camino peligroso pero más rápido. Hacía frío y estaba empezando a nevar.

-Kate, date prisa. No me gusta este sitio, me da mal rollo-me metió prisa.

-No pasa nada, no hay nadie. Estamos seguras-le contesté segura.

-Aún así date prisa, por favor-pidió temerosa.

Aceleré el paso y me bajé el gorro para que me tapara mis congeladas orejas. En ese instante empezó a nevar, pero también, se me ocurrió mirar hacia atrás y vi a un par de siluetas siguiéndonos. Primero pensé que no querían hacernos nada, pero después, hicieron algo extraño. Se montaron en un coche y se detuvieron a nuestro lado.

-Mimi, corre-susurré muy bajito. Miró a su lado y afirmó imperceptiblemente. Eché a correr antes que ella, y la perdí de vista durante unos segundos. Miré hacia atrás y la vi, entre las manos de esos dementes.

Sentí ira e impotencia, pero no podía dejarla allí. En manos de esos... a saber lo que harían. Apreté los puños y volví. Me acerqué a uno de ellos y le pegué una patada en la espalda por detrás. La soltó al momento. El otro se bajó del coche y se acercó a mí dispuesto a rajarme con su navaja.

-¡Corre, y pide ayuda!-le grité al verla paralizada.

Busqué algo con lo que defenderme, pero sólo encontré una piedra demasiado pequeña. Abrí mi bolso y saqué el botellín de cerveza que llevaba. Mientras tanto Mimi ya iba por la esquina buscando ayuda.
El que estaba en el suelo se recompuso y se levantó. Se me acercaron los dos y les miré nerviosa. Eran dos contra una cría de dieciséis años. Iba a perder...

Grité con todas mis fuerzas mientras le rompía el botellín en la cabeza al de la navaja. Se desmayó en el suelo durante el rato suficiente para que Mimi volviera sola y me ayudara a plantarle cara al de la navaja. Nos costó esquivar sus movimientos de navajas pero los arañazos no nos lo quitó nadie.

-¡¿Qué pasa ahí?!-preguntó un guardia civil.

-¡AYUDA!¡AYUDA!-gritamos a la vez.

El guardia civil corrió hacia nosotros y le indicó a su compañero que viniera también. Analizó la zona y sacó su arma reglamentaria. Apuntó al de la navaja y nos ordenó que corrieramos hasta ponernos a salvo. Nos pusimos detrás del coche patrulla y nos evaluamos físicamente...

Estábamos vivas. No habíamos sido capaz de dejar a la otra, era la mayor prueba de amistad que me ha surgido. Y con la que aún confié mucho más.

Mi gran amiga de la infancia, la que me dejaba sus colores cuando los míos ya se habían gastado me había salvado la vida. Pero no sólo en esta ocasión, evitó que me odiara a mi misma por lo que era, por lo que decía la gente y por lo que nadie llegó a entender excepto ella.

Ella siempre será una de las primeras, muchos momentos tienen su marca y su identidad. No se me podrán olvidar nunca, ni aunque tenga millones de amigos.

Siempre pude contar contigo, al igual que tú conmigo. Espero que nunca lo olvides, porque pase lo que pase siempre estaré ahí. Aunque me llegues a odiar algún día...


martes, 25 de mayo de 2010

¿Verdad May?

Me han mentido tantas veces
que ya no diferencio la verdad entre palabras que se van y vienen
son las sonrisas escondidas en aquella caja de cristal
aquellas que resumían los días consumidos en tus labios
y su ausencia de los latidos que provocan la muerte dulce
los sueños hoy van mucho mas allá del arco iris
y no te encuentran
reclaman en silencio tu nombre
y gritan sálvame
y es que quizás puede que todo tenga un principio y un final
puede que al final no sirva de nada luchar
puede que un día despertemos y al abrir los ojos el dolor no exista,
la vida cambia y con ella todo
mantenerse como siempre es lo difícil
porque puedes tener todo y no tener nada
aprende a diferenciar lo realmente importante
a lo largo de la vida las victorias y las caídas van y vienen
sólo quien te quiere de verdad permanecera a tu lado siempre
date cuenta..

No dejaba de sonar en su cabeza esta canción. La última vez que la escuchó, anticipaba lo que iba a ocurrir. Todo su mundo se derrumbo con la marcha de su padre, se iba a la guerra.

Lloró en su cama. Algún día podría morir, allí era muy fácil. Si no era por un ataque rival, era por alguna herida grave. Cada día, llegaba una carta como última promesa de su marcha.

-Te escribiré una carta todos los días, y así sabrás que estoy bien-prometió.

Esa noche, se había ido de fiesta con sus amigos. Pero quizás nunca debió hacerlo...
Sobre las dos de la mañana, su madre la llamó preocupada, era muy tarde y quería tenerla en casa. Sabía qué era, porque se sentía muy sola sin su marido con ella.

-Tengo que irme ya-gritó en el oído de su amigo.
-Vale, te acompaño.

Salieron de la discoteca y caminaron hacia la calle de Cristina. Iban a cruzar por un paso de peatones, cuando un coche se saltó el semáforo y la arrolló. Chocó contra el capó y salió disparada contra el asfalto.

Jorge la miraba incrédulo. Echó a correr hacia donde había caído y llamó a una ambulancia nervioso.
-¡Necesito una ambulancia!¡Han atropellado a mi amiga!-contestó rápidamente.-¡En la calle García Lorca!

La joven y alocada Cristina seguía consciente hasta que se empezó a escuchar la ambulancia. El asfalto estaba teñido de rojo, y ella se rendía. Por su mente pasaron, todos los buenos momentos que había vivido con su familia, jugando con sus padres cuando tenía 8 años, la llegada del hermanito pequeño, las vacaciones en Valencia y también, el miedo que sentía cuando su padre se marchaba a su próximo destino.

 -Papá, sálvame ... -susurró por última vez.

Esa misma noche, Cristina falleció mientras en el otro lado del mundo, su padre le escribía una carta esperanzadora. En una semana volvería a casa... Pero su niña ya no estaría.

domingo, 23 de mayo de 2010

Sueños en un cajón.

Quería estar preciosa, sentirse respetada por una vez y no tener que esconderse de lo que es. Diferente a los demás, y por eso la desprecian...

No piensa igual, es una mente libre. Los demás se limitan a hacer lo que dice una persona:May. Ella es la que dirige todo y a todos excepto a nuestra protagonista, Penelope.

Ella sueña con una vida mejor, pero también tiene los pies en la tierra. Si quiere algo, sabe que algo le cuesta. Siempre se ha esforzado por ser una compañera ejemplar, también algo pasota, no le iban esas compañías. Como diría cualquier padre, eran malas influencias. Y tenían razón ...

Por extrañas razones, la mejor amiga de Penelope, Kaitlin, la dejó de hablar y se marchaba con los malotes de su clase. Era raro, pero Penelope no sabía donde se había metido su amiga...

Le preguntó a su hermano como podía entrar en el clan. Él era uno de los jefes de aquello. Le explicó que no era tan sencillo, tenía que ser elegida para entrar y luego pasar una prueba.

Tenían que salir de madrugada, y cazar un oso con un arco en mitad de la noche en el bosque. Si no lo conseguían, aparte de no entrar, tendrían que volver a casa andando y el trayecto era bien largo.

Por lo visto Kaitlin lo había conseguido. Y quien se disponía a entrar en el club era ahora Max. Su otro mejor amigo ... Todos le iban a dar de lado.

La noche en que se realizó la prueba. Penelope se escapó de casa y se fue con su hermano al bosque. Sólo que él no tenía ni idea. Estaba prohibido llevar a personas externas del club.

Lo siguió hasta una vieja casa de madera y vio como sacaban de allí a un oso de pega.
No me puedo creer que me dejen de hablar por esta estupidez, pensó Penelope, es un club de mala compañía.
Vio que su hermano se alejaba por un sendero con el "oso". Lo siguió a escondidas y observó como notaba su presencia de vez en cuando.

La cacería estaba a punto de empezar y los aspirantes ya andaban por el bosque buscando a un oso. Penelope no sabía qué hacer ni a dónde ir. Si se enteraban que había venido, la discriminarían aún más.

Volvió por donde había venido y probó a hacer auto-stop. Pero nadie paraba. De repente, un coche pasó. Penelope movió los brazos y un aspirante pasó cerca de allí. La confundió con un oso y le disparó una flecha.

Había sido Max... 
Penelope se dio la vuelta asombrada y miró a Max incrédula. Él tampoco se lo podía creer, su mejor amiga iba a perder la vida por esto. Se agachó a su lado y empezó a llorar. Permaneció allí hasta que el alma de Penelope emergía de su cuerpo. Al amanecer, Alan, el hermano de Penelope, lo encontró allí junto al cuerpo de su hermana...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Con distancia se puede querer.

Tic, tac. Tic, tac.
No deja de retumbar el sonido de las manecillas del reloj en la habitación. El tiempo pasa lento y Blair cada vez está más impaciente. Quiere que termine ya este día, mañana verá a su mejor amiga, Jackie, por primera vez. Nunca la ha tenido al lado, nunca la ha podido abrazar ni contarle en persona quien le gusta o a quien odia.

Jackie vivía en Madrid, y ella en Cáceres. ¡Qué injusticia estar separadas! Pero el destino las cruzó por algo. Quizás fuera por su complicidad, por su confianza la una en la otra o simplemente porque así lo quiso.

Consiguió, por fin, distraerse y calmarse un poco. Las horas parecían ahora volar. Tan pronto estaba hablando con su amiga, como cenando y ya yéndose a la cama.

Mañana sería un día para recordar y quería que todo fuera perfecto. Vería a su mejor amiga, la que había conocido unos meses atrás y que parecía que conocía de toda la vida. Terminó por dormirse más tarde de lo que tenía planeado, no podía conciliar el sueño, estaba eufórica e ilusionada.

El despertador del móvil sonó y Blair se levantó a apagarlo. Hoy era el día, todas sus amigas la miraban riéndose cuando les contó que se había hecho un tuenti famoso, que había hecho amigos con él y que era una parte de su vida fundamental. Hoy, iba a demostrarle lo equivocadas que estaban.

Se vistió, se peinó y desayunó. Su primo iba a llevarla como pago de su último favor. Cogió su bolso, y se sentó frente a la televisión sin prestarle caso. ¿Y si llegaba tarde, y si, directamente, no llegaba? Blair se puso aún más nerviosa y no se calmó hasta que su primo llamó al timbre.

En unas cuatro horas, ya estaban en Madrid. Llamó a Jackie y le preguntó dónde estaba. Le explicó que estaba en su casa y que ella iría a donde estuviera ella. Quedaron en el metro de Callao...

Al cabo de media hora, Jackie la llamó. Ya estaba allí y no la veía por ningún lado. Con el móvil en la oreja, Blair miró hacia todos lados observando a la gente que tenía alrededor. Observó a una chica conocida, le resultaba familiar.

-Creo que te estoy viendo-le respondió a Jackie.

Se miraron y corrieron la una hacia la otra. Se abrazaron, como si fuera el encuentro decisivo en una película, pero esto era la vida, y era mucho mejor que eso. Eran dos almas, que se habían reencontrado.

lunes, 17 de mayo de 2010

The life is dead.

Cierra los ojos dejando que la sangre brote de su brazo. Ella ha puesto punto y final a lo que un día puso un punto y seguido. Este era su fin, ni bonito, ni feo.. a su manera.
Echa el cerrojo a la puerta, no quiere que nadie la moleste. Ni siquiera el pobre de Albert, el que la quería incluso después de escupirle a la cara que le había sido infiel y también, más tarde de perder a su hijo tras un accidente de tráfico.
Llenó la bañera hasta arriba. Se quitó la ropa y entró. Poco a poco la bañera se empezó a teñir de rojo sangre. La sangre que dejaba un cuerpo marchito junto a su alma para convertirse en algo grandioso.
De repente, la puerta del baño se partió en dos debido a la patada que le había pegado Albert. Sabía que algo raro ocurría, desde que habló con ella por teléfono en la mañana. Nada estaba en su sitio, hoy era uno de esos días para marcar en el calendario y dejarlos pasar: hoy nacería su hijo.
La encontró casi inconsciente en la bañera, con las venas abiertas. La sacó de la bañera y la abrazó en silencio. La meció entre sus brazos susurrandole que la necesitaba, que no podía irse, no todavía...
Ella le acarició la mejilla a pesar del dolor de sus muñecas. Había sido tan bueno con ella, pero no tenía otra manera de librarse de esta condena.
-Perdóname.. -susurró.
-No tengo nada que perdonarte-gritó entre lágrimas.
Dejó caer su mano, la boca abierta y dejó de respirar. Allí quedó el pobre de Albert, abrazando al cuerpo de la persona que más había querido.

Colchonera.


Hoy, un sentimiento me embriaga. Soy capaz de reconocerlo sin apenas sentirlo, lleva conmigo toda la vida. Puedo conocerlo, como conzoco a mi propia sombra...
El sentimiento atlético, sólo lo conocen los que de verdad lo darían todo por su equipo. Más de una vez me demuestran, que aunque no sean el mejor equipo del mundo, se merecen mi orgullo, mi valentía, mi fé y todas mis lágrimas. Porque aunque no ganen, siempre lo dan todo.
Lloran con nosotros, ríen con nosotros, luchan por nosotros, se orgullecen del equipo en el que juegan... Es difícil de explicar cuando toda tu atención está puesta en algo que el mundo le da la espalda, mi equipo es humilde; nos crecemos gracias a que hablamos de lo que somos, de lo que hacemos y de lo que pretendemos. Prometemos, lo que podemos cumplir...
La afición colchonera siempre ha sido sufridora, y siempre lo será... Pero, ¿a qué las victorias así tienen un sabor más dulce? Somos campeones, cuando nadie daba un duro por nosotros; por fin, demostramos lo que valemos y siempre quedará en el recuerdo ese doce de mayo.