sábado, 9 de abril de 2011

Dreams out.

Soñé que le veía, soñé que estaba con él, soñé que me hablaba y fui feliz. Al principio todo es nuevo a excepción de quienes me acompañan, y a pesar de no saber quienes son, me hacen confiar y estar tranquila.

Luego empieza las ganas de explorar, de curiosear; y entonces le veo allí, sentado sobre una mesa de madera con las piernas cruzadas, hablando con su amigo, que también lo era mío. Los miro desde una distancia prudente, asustada pero a la vez curiosa, deseosa de ir y lanzarme a sus brazos, pero no lo hice.

Giro entorno a ellos escondiéndome, con miedo de que me vean y se vayan. Pero por más que se me ve, porque estoy segura de ello, no me miran, ni me dirigen una mirada. Es cuando me voy, huyo de allí, me meto en un bosque espeso. Avanzo despacio, acariciando las hojas de los arbustos para acabar en el mismo punto.

Me decido a acercarme, con miedo y esta vez si me ve. Agacha la mirada, y cuando la levanta me sonríe. Estoy a punto de desmayarme, de desear que llegara mi hora... pero no fue así. Terminamos enfrente uno del otro, mirándonos; sin saber qué decir o hacer.

Algo cambia, y de repente cambiamos de ambiente. Ahora estamos en una casa, en nuestra casa. Él rebusca en el armario, nose qué estaba buscando y entonces me decido. La valentía se decide a aparecer y le digo: Te quiero; sin ningún miedo.

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