-Lo último del panorama musical es la reciente relación entre Martín Fernández, el bajista de Pumps y la cantante Laura Sánchez...-sonó la radio.
No podía salir de mi asombro, me había creído sus palabras, sus mentiras. Para él yo era la única, la especial de todas, la distinta... ¿Qué significaba ahora esto? Me tumbé en la cama deseando que mi mente se callara, te lo había dicho.
Miré por la ventana y todavía seguía allí, mirándome bajo la lluvia. Corrí la cortina y puse un poco de música. Pasaron las horas, y llegó mi canción favorita. Recordé como empezó todo, por esa maldita canción y ese maldito grupo. Saqué el CD y lo rompí rabiosa. Rompí a llorar con los trozos de plástico en mis manos.
-¿Qué tal estas?-preguntó Ana mientras entraba en mi habitación. Me miró preocupada y se sentó en el suelo a mi lado.
Ni siquera le pude contestar por el miedo que tenía a que me temblara la voz y se preocupara aún más. Ya me habían amenazado con recibir ayuda profesional.
Me abrazó y me susurró palabras de consuelo. Para ella no era normal la depresión que se había apoderado de mí tras enterarme del rumor. Ni siquiera era cierto, tampoco hablé con él para que me diera explicaciones. Pero no las quería, sabía que algo de sueño tenía...
Reaccioné gracias a esa frase y me levanté corriendo a encender el ordenador. Seguramente estaría conectado, como siempre. Esperé a que se cargara y me conecté al messenger. Estaba ausente...
Yaiza·#·Las apariencias engañan ha escrito:
-Déjame en paz, vete con la tía esa.
Olvídame, no quiero saber nada de ti.
Ya me has jodido bastante la vida.
Cerré sesión y me tumbé en la cama.
-Así nose arreglan las cosas-comentó enfadada.
-Ya lo sé. Así se manda todo a la mierda.
Se levantó del suelo y se fue dando un portazo. Ella había muy buenas migas con todos, y ahora veía que su amistad se esfumaba.
Eso era los entremeses, ahora faltaban los platos principales. Esperé un poco a que me dejaran de picar los ojos y me vestí. Me peiné rápidamente y cojí un paraguas. Salí y me lo encontré de frente sin apenas haber dado 4 pasos.
-Hola-susurró antes de toser.
-Toma-le ofrecí el paraguas. Lo cogió y me disponía a irme cuando me agarró del brazo. Le miré asqueada y me soltó.
-Loo sieentoo, peeroo teeníaa quee haaceerloo poor eel gruupoo-se excusó tiritando. Me reí irónicamente y le miré.
-No quiero que me lo expliques, desde el primer día lo supe-me pasé la mano por mi empapado pelo.-Tú nunca serás de una sola mujer... Será mejor que te vayas, antes de que te pongas malo.
-Peero yoo tee quiieroo-dijo mientras yo le daba la espalda.
-Tú no me quieres, sólo fui otra más. Admítelo, te he pillado-le contesté indiferente.
Se calló dándome la razón y definitivamente por última vez me fui. Nose cuanto tiempo siguió allí afuera, en silencio. Pero me daba igual ya, era totalmente libre de hacer lo que quería.
Era irreal, que alguien como él; estuviera con alguien como yo. Una mezcla imposible, que había estallado en menos de un mes.

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